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"Recuerda quién eres"
Abriendo las cajas de la Memoria
Antes de encaramarte al tronco o a sus ramas más altas debes recordar quien eres realmente, así evitarás las caídas. Quien lea estás palabras, seguramente tendrá ya su conocimiento, o ganas de obtenerlo. Por ello, tan solo puedo sugerir o decir, que seas quien seas, recuerda que nada está completo si no se tiene una visión clara de lo que es el todo.

Muchos llegamos a esta vida, con un fin, con un trabajo que realizar o una lección que aprender. Al llegar a la tierra olvidamos parte, o casi la totalidad de quienes éramos. Esto ocurrió por decisión propia o impuesto por otros al llegar aquí. Ahora, lo importante no es la herramienta, lo realmente importante es el ser, recordar la esencia de quien eres en realidad. Después, con toda seguridad te aparecerán las herramientas adecuadas.

Es vital recordar aquello que fue ocultado u olvidado. Son como cajas de memorias. Todo está relacionado, las unas con las otras, todo tiene una causa y para saber quién eres debes recordar o integrar en ti el máximo de ellas, eso si, siempre desde la sencillez.

La primera de las cajas la podríamos llamar: El libre albedrío.

Desde el comienzo de los tiempos existe en la Tierra una Ley Universal. Algunas personas la conocen como el Libre Albedrío, o lo que es lo mismo, la libertad de elección. Esto es mucho más importante que tomar una simple elección sobre algo. Elegir blanco o negro, la derecha o la izquierda, el bien o el mal. El ser humano, al reconocer verdaderamente su libertad de elección, está dando el primer paso para reconocer la parte divina que hay en su interior.

Nuestra energía forma parte de Dios o si prefieres decirlo con otras palabras, forma parte de la energía Universal. También se podría decir que tú formas una sociedad con el todo. Por esa razón, por la parte divina que vive en ti, tienes esa libertad de elección. Es la única forma que tienes para aprender aquí en la Tierra, el poder tener la libertad incluso para equivocarte.


La segunda de las cajas respondería a la pregunta: ¿Crees en algo?

Mucha gente me ha respondido a esa pregunta diciendo que si creen que hay o que existe “algo” más. Después no investigan o indagan más sobre ese “algo” por algún que otro desengaño que sufrieron. Algunas personas han conseguido que más de uno sienta vergüenza de decir públicamente que creen en Dios, porque muchos lo asocian con el Dios de la antigua energía, ese que teóricamente te podía castigar, incluso enviarte a la hoguera o al infierno. Ahora nosotros ya vivimos en la nueva energía y el conocimiento nos dice que Dios no creó las religiones, las crearon los hombres. Dios siempre será Dios. ¿Qué te parece si le llamamos la fuente divina? ¿Cómo ponerle una imagen a algo tan grande y maravilloso que no alcanzamos a comprender aquí en la tierra? Si lo intentamos, como mucho podemos sentir parte de su energía. Una energía que es amor. Vale la pena investigar o recordar.

Otros, los más escépticos en su libertad me han devuelto una pregunta: ¿Si Dios existe porqué permite las guerras y que la gente muera de hambre? La respuesta que les doy es que esas personas, son seres de luz, como tú y como yo, y decidieron venir a este mundo, para con su sacrificio y sus muertes mostrarnos algo que podemos hacer: No hacer nada o vivir la solidaridad y el amor. Ellos también forman parte de nuestro aprendizaje y de lo que es conocido como la energía Universal.


La tercera caja de memoria te lleva a Reconocer tu interior.

Una vez que recordamos que somos energía, que formamos parte de ese todo, que tenemos la libertad de elección para nuestro aprendizaje, no debemos olvidarnos que también tenemos un cuerpo humano. Este es nuestro vehículo aquí y por ello debemos buscar la armonía de nuestro interior con nuestro exterior.

Equilibrio es saber que no solo debemos vivir en la energía interior, pues en ese caso despegaríamos los pies de la tierra, la que nos nutre y alimenta. Tampoco hay que vivir solo en el plano físico pues en ese caso perderíamos la conexión con la fuente de la energía. Todo hay que vivirlo en equilibrio y armonía. Existen fórmulas para ver en tu interior.







La cuarta caja de memoria consiste en recordar que No estamos solos.

La energía es inalterable en su esencia aunque ésta pueda tomar muchas formas. Es como el agua a la cual la podremos encontrar en estado gaseoso, líquido o sólido. Lo mismo que ésta agua en su parte más minúscula, está formada por un conjunto de átomos de hidrógeno y oxígeno, en definitiva: el agua también es energía. ¿Qué quiero decir? La lógica dice que existen otras muchas energías en este mundo, entre ellas las energías o esencias conscientes, como las del ser humano. Y éstas pueden tomar múltiples formas, tantas como personas existen.

Cuando el cuerpo físico muere nuestra energía se transforma y regresa a la que podríamos llamar la fuente del todo. Allí es donde reside la unión de todas las energías. Algo inmenso, tan complejo y maravilloso que nuestra mente aquí en la tierra es incapaz de racionalizar. Entre todas las energías que hay o existen en la fuente, hay algunas que ya están muy evolucionadas. Tanto que pueden ir y venir a la tierra en el cumplimiento de un trabajo o una misión. Son canales de transmisión, protectores, energías que están acompañando a otras energías en su evolución y aprendizaje.


La quinta caja sirve para Comunicarnos con las energías de Dios.

Puedes utilizar la energía para ayudar a equilibrar y sanar una persona, incluso tratar las moléculas que forman parte de tus alimentos, son energía. Ahora bien, tus palabras, aquello que sale de tu corazón, lo que comunicas al universo son los decretos de tu parte divina. Ten en cuenta que será escuchado y respondido por el universo.

¿Recuerdas? Existe un libre albedrío, un aprendizaje y el creador de quien formas parte.

Podemos y deberíamos comunicarnos con todo lo que es. Absolutamente todo es energía y todo merece nuestro respeto pues forman parte del Universo y del plan para con nosotros. Eso si, debes tener en cuenta el libre albedrío del resto de las personas. No puedes pedir nada que interfiera en la libertad de otro ser humano. Ten en cuenta que hasta el mismo Dios respeta nuestra libertad y nuestro aprendizaje aquí en la Tierra. Todo tiene una lógica. Cuando estamos al otro lado del velo, en la otra dimensión. Allí eres una energía sin un cuerpo físico. Para ir desde la Tierra hasta el punto más lejano de la galaxia no necesitas un vehículo. Ahora, aquí en la Tierra, donde parte de tu energía está almacenada o vive en un cuerpo, si necesitas un vehículo para poder moverte, pide el adecuado para ti.

El universo está deseando como cualquier padre aquí en la tierra que nos comuniquemos. Pues por el simple hecho de hacerlo ya dice que estás recordando quien eres. Somos energía de amor y podemos crear.



Las otras cajas de información.

Existen más cajas de memorias, algunas de ellas aparecen en el libro “Recuerda quien eres”, explicadas o compartidas con la máxima sencillez que me fue posible. Comprender finalmente que nuestra vida no es lineal. Que son muchas vidas y que todas éstas son solo una. El significado del Libre Albedrío. El reconocimiento de que Dios está en todos nosotros y en el todo. El entender y agradecer el sacrificio por amor de otros para con nosotros y para nuestro aprendizaje. El sentir el abrazo de amor de quienes nos acompañan y no podemos ver.

Quien lee éstas palabras, seas quien seas, te diré con una sonrisa que cada uno de nosotros vinimos a hacer algo en esta vida. De no ser así, no habríamos venido a la Tierra. Si alguien te dice haz esto u o esto otro, pregúntate el porqué. Ahora bien, si recuerdas la totalidad, si te comunicas con el mismo Universo pidiéndole desde la energía de tu corazón que aparezcan las herramientas adecuadas para tu despertar o para tu sanación, estate atento o atenta porque pronto te llegarán de la forma más inesperada.



Artículo aparecido en la revista Namasté (Octubre de 2006).